Adolescentes. Esos eternos dormilones.

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Jueves 30 Marzo 2017
El sueño de los niños trae de cabeza a los padres durante toda su vida.
 
Cuando son bebés porque parece que no duermen nada. Digo parece porque en realidad duermen mucho más que un adulto. Como el doble. Hasta 16 horas al día pueden dormir. Pero como no duermen a las mismas horas que nos gusta dormir a los adultos, es decir, de noche, nos da la impresión de que no duermen "nada de nada".
 
Cuando son mas mayorcitos y al fin, hemos conseguido establecer la rutina "baño-cena-dientes-y-a-la-cama" a una hora más o menos prudente, resulta que también se les activa el despertador biológico que los obliga a despertarse a las 7 de la mañana sábados, domingos y festivos, vacaciones incluidas. ¿Es que nunca van a dormir hasta las 10?
 
Entonces llega la adolescencia y les dieron las 10 y las 11.....las 12 y la 1, las 2 y las 3.....
Parece que no se van a despertar nunca. Hasta que los llamamos para comer; porque también en esta etapa el hambre es más fuerte que el sueño y acaban por levantarse para "desalmorzar" (o tomarse el brunch, que queda más moderno).
 
Porque claro, a esta edad nunca es buena hora para irse a dormir. 
¡Qué te duermas ya! - cuando pasamos frente a la habitación a las 11-12 de la noche y vemos que siguen despiertos, pegados al móvil (o con suerte, a un libro).
 
Pero no se dormirá.
 
Es verdad que conseguiremos un mejor hábito de sueño si no tienen tele en la habitación ni se quedan viendo películas en el ordenador o en el móvil. Pero eso es solo parte del problema.
 
Cuando llega la adolescencia se produce un cambio en el sueño y ya no se pueden quedar dormidos tan temprano. Es lo que se conoce como retraso de fase. Se duermen mas tarde, pero como están obligados a levantarse temprano, les cuesta mucho mas despertar y pueden pasarlo mal durante el día, con somnolencia, cansancio, falta de atención, etc.
 
La adolescencia es una etapa difícil. Lo último que quieren es que los manden a dormir. Es importante hacerles entender que sabemos que no es su culpa. Que sabemos que no están jugando con el móvil porque quieren desafiarnos (bueno..,a lo mejor un poquito también, pero mejor no darle mucha importancia). Que sabemos que mañana lo pasará mal por no haber descansado bien. 
 
Si conseguimos que entiendan que no los estamos juzgando, a lo mejor logramos que nos escuchen y podemos darles algún consejo para ayudarlos a dormir mejor.
 
Hacer ejercicio al aire libre, aprovechando la luz del día ayuda al organismo a reprogramar el ritmo circadiano: volver a entender que el día es día y la noche noche. 
 
Establecer una rutina "relajante" antes de irse a la cama, pero no demasiado prolongada.
Mejor dejar el móvil en el salón, para no tener la tentación de usarlo. 
Acostarse un poco mas tarde si hace falta, para tener algo se sueño. 
 
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