La madrugada del próximo 25 de octubre volveremos al horario de invierno. A las tres de la mañana el reloj marcará de nuevo las dos, permitiéndonos disfrutar de una hora más de descanso. Sin embargo, aunque este cambio parezca pequeño, nuestro organismo puede necesitar unos días para adaptarse.
Según explica el Dr. Octavio Jiménez neurofisiólogo y especialista en Medicina del Sueño de Hospiten Roca, "nuestro sueño está regulado por un reloj biológico interno que utiliza la luz natural como principal referencia para sincronizar los ciclos de descanso y vigilia".
Cuando se modifica la hora oficial, también se produce un ligero desajuste entre ese reloj biológico y nuestras rutinas habituales. Como consecuencia, algunas personas pueden experimentar durante los primeros días mayor somnolencia, sensación de cansancio o dificultades para conciliar el sueño en el horario acostumbrado.
Un cambio que suele resultar más sencillo
A diferencia del paso al horario de verano, el cambio al horario de invierno suele ser mejor tolerado por nuestro organismo.
"Desde el punto de vista biológico, adaptarse a un retraso horario suele ser más fácil que hacerlo a un adelanto", señala el Dr. Jiménez. "Aun así, cada persona responde de forma diferente y hay grupos que pueden notar más este cambio, como los niños, las personas mayores o quienes ya presentan algún trastorno del sueño".
Pequeños hábitos que pueden marcar la diferencia
Aunque la adaptación suele producirse de manera espontánea en pocos días, existen algunas medidas sencillas que pueden ayudar al organismo a ajustarse con mayor facilidad:
- Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse.
- Aprovechar la luz natural durante las primeras horas del día.
- Evitar cambios bruscos en las rutinas habituales.
- Reducir el consumo de café, té o bebidas estimulantes a última hora de la tarde.
- Limitar el uso de pantallas y la exposición a luces intensas antes de dormir.
- Procurar un entorno tranquilo y confortable para el descanso.
El descanso sigue siendo la clave
En la mayoría de los casos, el cuerpo se adapta de forma natural al nuevo horario. Sin embargo, si los problemas para dormir persisten o afectan al bienestar y al rendimiento diario, es recomendable consultar con un especialista.
"Más allá de ganar una hora en el reloj, lo realmente importante es mantener unos hábitos de sueño saludables y respetar las horas de descanso que nuestro organismo necesita", concluye el doctor.