Con la llegada del verano, aumentan los planes en la playa, la piscina y otros entornos acuáticos. Es también la época en la que muchos padres recurren a los manguitos hinchables como medida de seguridad para que sus hijos disfruten del agua.
Sin embargo, aunque son muy populares, es fundamental conocer sus limitaciones. Los manguitos no son dispositivos de seguridad, sino elementos de flotación, y un uso inadecuado puede generar situaciones de riesgo.
Los manguitos se colocan en los brazos para ayudar a mantener al niño a flote; sin embargo, no están diseñados para prevenir ahogamientos. A diferencia de un chaleco salvavidas homologado, no garantiza que la cabeza del niño esté fuera del agua ante una situación inesperada.
Este matiz es clave, ya que puede llevar a una falsa percepción de seguridad tanto en los adultos como en los propios niños.
Principales riesgos que conviene conocer
Su uso no está exento de peligros, especialmente cuando se utilizan como única medida de “protección” del menor en el agua.
Para reducir riesgos y garantizar una experiencia positiva en el agua, es importante adoptar una serie de hábitos seguros:
Los manguitos pueden ser un complemento lúdico, pero nunca deben sustituir la vigilancia ni considerarse un sistema de seguridad.
La prevención y la información son las mejores herramientas para evitar sustos y disfrutar con tranquilidad junto a los más pequeños.
Dra. Victoria García Rodríguez. Pediatra del Hospital Universitario Hospiten Rambla.