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Lactancia después del embarazo, ser madre primeriza

Publicado el 25-04-2018

Muchas madres primerizas tienen la duda, cuándo, cuánto y cómo dar pecho. es importante que se le ofrezca al niño el pecho lo más pronto posible, incluso en la primera hora tras el parto.

¿Por qué? 

Después de la primera hora, el bebé suele quedarse adormecido, y durante ese tiempo es recomendable que permanezca junto a su madre aunque no muestre interés por mamar, pero que sí se estimule el contacto con la piel entre ambos. La mayoría de los problemas con la lactancia materna se deben a una mala posición, a un mal agarre o a una combinación de ambos. Una técnica correcta evita la aparición de grietas en el pezón.

El bebé, para una succión adecuada del pecho, necesita crear una tetina con este, la cual está formada aproximadamente por un tercio de pezón y dos tercios de tejido mamario. La madre y el niño deberán estar cómodos y muy juntos, preferiblemente con todo el cuerpo del niño en contacto con el de la madre. El agarre se facilita acomodando al bebé girado hacia la madre, con su cabeza y cuerpo en línea recta, sin tener el cuello torcido, con la cara mirando hacia el pecho y la nariz frente al pezón.

Una vez que el bebé está bien colocado, la madre puede estimular al bebé para que abra la boca rozando sus labios con el pezón y, a continuación, desplazar al bebé suavemente hacia el pecho.
Si el niño está bien agarrado, su labio inferior quedará muy por debajo del pezón y buena parte de la areola dentro de su boca, la cual estará muy abierta.

Duración y frecuencia de pecho

El tiempo necesario para completar cada toma de leche materna es diferente para cada bebé y para cada madre. Tanto el número de pecho que el niño realiza al día, como el tiempo que invierte en cada una es muy variable, por tanto, no hay que establecer reglas fijas. Es mejor ofrecer el pecho a demanda del bebé.

Es importante que tengas en cuenta, la composición de la leche no es la misma al principio de la toma que al final. La del principio es más aguada, aunque contiene la mayor parte de proteínas y azúcares, mientras que la leche del final es menos abundante, pero el contenido en grasas y vitaminas es mayor.

Se recomienda permitir al niño que acabe con un pecho antes de comenzar con el otro, ya que es importante que se vacíen completa y alternativamente cada uno de ellos. Así se evita el acumulo de leche que puede dar complicaciones a la madre, además de facilitar que el cuerpo se adapte a la producción de leche en función de las necesidades de su hijo.

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