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¡No dejes que el calor te sorprenda de golpe!

Publicado el 19-07-2018

 

Con las altas temperaturas del verano, el cuerpo humano se convierte en una máquina enfriadora que al sudar evapora el calor mientras bombea la sangre caliente hacia afuera para refrescarla, el problema surge cuando la temperatura o la humedad son tan elevadas que no hay manera de enfriarse, por lo que el cuerpo se sobrecalienta y con ello se produce un estado de agotamiento que puede conducir a un golpe de calor.

Los síntomas del agotamiento por calor pueden ser: fatiga, dolores de cabeza, vómitos, náuseas, sudoración abundante, piel pálida, húmeda y fría, así como pulso débil y rápido.

En caso de sentir estos síntomas, es importante ayudar a enfriar al cuerpo, buscar una sombra, entrar en una zona con aire acondicionado, tomar bebidas frías o incluso meterse en alguna pileta con agua fría.  Hay que estar atento a cómo se evoluciona pues en caso de no haberse recuperado al pasar una hora, lo mejor será llamar al médico.

Las posibilidades de sufrir un golpe de calor aumentan si la persona ha estado en actividad física, está deshidratado, ha estado ingiriendo alcohol, es corpulento u obeso, usa medicamentos diuréticos o usa ropa que no permita ventilarse.

En caso de que al paso de una hora de sufrir agotamiento por calor, no se haya recuperado o además de lo anterior, se presenten síntomas como desmayos, alucinaciones, dificultad para caminar, confusión e irritabilidad o convulsiones, es necesario buscar ayuda médica. Se puede ayudar al afectado, mientras llega el médico, poniéndolo dentro de una tina con agua helada o con un regaderazo de agua fría o aplicarle toallas empapadas con agua fría en el cuerpo y cambiarlas cada que se calienten.

Es importante estar atentos a los síntomas y no sobreexponerse al calor, sobre todo en los grupos vulnerables como son niños y ancianos.