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5 razones por las que debes vacunar a tu hijo

Publicado el 19-11-2018

Las vacunas han sido siempre unas grandes aliadas a la hora de contraatacar determinadas enfermedades. Desde la primera de ellas hasta las más recientes, como la del papiloma o la de la meningitis, han permitido combatir a un amplio catálogo de virus y bacterias y han reducido los índices de mortalidad a nivel mundial y han contribuido a salvar millones de vidas.

Aun así, no son pocos los rumores que circulan en contra de la vacunación que generan alarma y confusión social. Por eso,  uno de los mayores retos de la comunidad científica en la actualidad es transmitir un mensaje claro y efectivo. Lo que antes era impensable—no vacunar—se convierte en la actualidad en una opción.

A continuación, os dejamos un desglose de datos cuantificados que avalan la efectividad y efecto preventivo de las vacunas:

1.- La vacunación y el acceso al agua potable son las dos intervenciones en salud pública con mayor éxito en la reducción de carga de la enfermedad y mortalidad a nivel mundial.

2.- En la mayoría de países industrializados, las enfermedades infecciosas para las que existen vacunas prácticamente han desaparecido. Sin embargo, en muchos países en vías de desarrollo, los niños siguen muriendo por enfermedades como el sarampión o la neumonía.

3.- Actualmente, en los países industrializados, la mayoría de personas menores de 50 años nunca han visto un caso de viruela, poliomielitis o difteria.

4.-Algunos casos de éxito:

A) Australia podría convertirse en el primer país en erradicar el cáncer cervical, según un anuncio de la International Papillomavirus Society.

El VPH (virus del papiloma humano) es una infección de transmisión sexual que causa el 99.9% de los cánceres de cuello uterino. Si no hay infección prácticamente no hay cáncer. Una nueva investigación, revela que el programa gratuito de vacunación contra el VPH de Australia en las escuelas ha llevado a una disminución dramática en las tasas de infección por el virus.

En 2007, el gobierno federal comenzó a proporcionar la vacuna de forma gratuita a las niñas de 12 a 13 años, y en 2013, extendió el programa a los niños.

Los niños y niñas fuera de esas edades, pero menores de 19 años también pueden acceder a dos dosis de la vacuna de forma gratuita. En 2016, el 78,6% de las niñas de 15 años y el 72,9% de los niños de 15 años habían sido vacunados.

Como resultado, la tasa de VPH entre las mujeres de 18 a 24 años se redujo de 22.7% a 1.1% entre 2005 y 2015, lo que permite prever que dentro de 40 añosla cantidad de casos nuevos se reducirá a "solo unos pocos", según la profesora Suzanne Garland del Royal Women´s Hospital, quien dirigió la investigación.

B) La vacuna contra el rotavirus, además de eliminar el pico estacional que se producía antes de incluir la vacuna en el calendario de UK, ha disminuido también los casos de convulsiones febriles y otros tipos de convulsiones entre niños vacunados. Efectos inesperados de una vacuna segura y efectiva.

5.- Para nuestra pediatra de Hospiten Estepona, Gloria Colli: “Cuando dejamos de vacunar  porque "creemos" que estamos vacunando contra enfermedades inexistentes, estas enfermedades pueden resurgir, como de hecho lo hacen”. A modo de ejemplo, nos desglosa varios datos:

  • La difteria es excepcional en Europa, aunque ha habido brotes por la caída de la vacunación. En España aún recordamos el desgraciado caso del niño no vacunado que falleció en Olot en el año 2015.

  • En Europa se han producido más de 37 muertos por sarampión en zonas donde hay disminuido las tasas vacunales.

  • Aunque ahora mismo Europa está libre de poliomelitis (polio), la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado del riesgo de que se vuelva a propagar, especialmente en los países de Bosnia y Herzegovina, Rumania y Ucrania.

Y es que la ciencia y el desarrollo del bienestar social dan la razón a la vacunación, como método efectivo de control de enfermedades, pero como madre o padre es razonable tener dudas y temores en relación a las vacunas. Si es tu caso, no dudes en consultarlo con tu médico de confianza. Será quien mejor te pueda orientar para ayudarte a tomar una decisión informada con la mejor evidencia disponible hasta la fecha.