Blog

Crónicas de Quirófano número IV: Casos reales de nuestro equipo de traumatología y cirugía ortopédica

Publicado el 27-03-2019

Éxito de la técnica artroscópica aplicada a una fractura de meseta tibial con hundimiento delplatillo externo

Especializarse en una técnica es lo que permite a nuestros doctores mejorar la vida de los pacientes. Si a esto le unimos la experiencia de la profesión, se pueden realizar operaciones para reconstruir fracturas a través de artroscopia, tal y como nos comenta en esta crónica el jefe de servicio de traumatología y cirugía ortopédica de Hospiten Estepona, Manuel Vides.

Y es que a veces, la vida nos pone ante situaciones inesperadas. Un accidente puede  trastocar nuestro camino; esto es lo que le ocurrió a Susana Plata Linares, el 27 de diciembre después de que un coche la embistiera mientras iba en su moto, camino del trabajo.

El resultado fue una fractura de meseta tibial con hundimiento del  platillo externo. En un primer momento, no pensó que fuera tan grave: “tenía el pie hinchado y no podía apoyarlo”, asegura Susana quien desde un primer momento decidió que iría a Hospiten para ponerse en manos del Doctor Vides.

Después de la primera consulta con el traumatólogo, Susana ya sabía que tenía que pasar por quirófano. Este tipo de fractura requiere de una intervención, lo fuera de lo común en este caso es la técnica tratada en la intervención por artroscopia: como cuenta nuestro cirujano: “En este caso, mediante dos pequeñas incisiones en la cara anterior de la rodilla, introduje la cámara con la que controlaba con gran precisión la recolocación en posición anatómica de los fragmentos de la “fractura de meseta tibial” consiguiendo fijarlos finalmente con una placa y tornillos; además mantener la posición anatómica de los fragmentos es sumamente importante porque de no hacerlo provocamos la aparición de artrosis en un breve periodo de tiempo” concluye el doctor.

La paciente presentaba mucho dolor y deformidad de su rodilla, así que, ” bajo visión directa, mediante técnica artroscópica, se controló que la superficie de la tibia quedase en posición anatómica a la vez que por una incisión en la cara lateral de la rodilla implantamos una placa con tornillos en la tibia” detalla el doctor Vides sobre la intervención

“Mi operación duró unas 4 horas y vi la mejoría desde el principio” comenta la paciente Susana “y cuando desperté de la anestesia me di cuenta que mi pierna estaba alineada correctamente y esto no había pasado desde el accidente, así que me di cuenta rápido que la operación había ido bien”

Después de la intervención se comienzan los ejercicios de movilización de la rodilla, pero sin apoyarla hasta aproximadamente 2 meses después: “momento en el que estamos seguros de que la fractura está consolidada y entonces es posible cargar con garantías” detalló el doctor.

 “No tengo palabras para agradecer lo bien que me siento”, me dice Susana, mi fractura es típica en motoristas de Cross, futbolistas no es una fractura fácil” sin embargo, la experiencia y la tecnología son los aliados de los profesionales, por eso… ¡ponte en buenas manos!