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importancia de la vacunación

Publicado el 08-07-2020

En un marco teórico, el uso de las vacunas comenzó en 1796 y su finalidad era combatir enfermedades que hasta ese momento eran mortales. En México, en 1804, se tiene registro del inicio de la aplicación de la Vacuna contra la Viruela. Más tarde, a fines del siglo XIX, se realizaron otras inmunizaciones; esta vez, contra la rabia, la poliomielitis y la tuberculosis.

¿Cómo protegen las vacunas a mi hijo?

Ayudan a proteger de enfermedades potencialmente graves. Esto significa que mi hijo puede desarrollar inmunidad (protección) contra tales padecimientos sin necesidad de tener contacto directo con el agente patógeno (virus o bacteria) que las provoca.

¿Es cierto que al vacunar a mi hijo también protejo a otros?

Definitivamente, sí. Esto es posible gracias a la inmunidad comunitaria. Cuando más del 70% de la población está vacunada, se dice que las vacunas ayudan a evitar que se enfermen otras personas con las que mi hijo tiene contacto (hermanos pequeños, otros miembros de la familia, amigos) incluso sin que ellos estén vacunados. Sin embargo, no podemos solo confiar en otros niños o adolescentes; debemos hacer lo que nos corresponde, vacunando a mi hijo.

¿Por qué las vacunas comienzan a administrarse a tan temprana edad?

Los niños tienen mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas; sus sistemas inmunitarios no han creado las defensas necesarias para combatir dichas infecciones. Por ejemplo, la tosferina o la neumonía pueden ser enfermedades muy graves, incluso mortales para bebés y niños pequeños. Es por esta razón que las vacunaciones comienzan a una edad temprana para proteger a los niños más pequeños, antes de que estén expuestos a la enfermedad.

 

¿Las vacunas pueden sobrecargar el sistema inmunitario de mi hijo?

No. Las vacunas no sobrecargan el sistema inmunitario. El sistema inmunitario combate exitosamente miles de gérmenes al día, incluso si mi hijo recibe varias vacunas en un día, las vacunas conforman solo una pequeña fracción de los gérmenes que su cuerpo combate.

¿Por qué mi hijo necesita más de una dosis de algunas vacunas?

Los niños (también los adultos) necesitan más de una dosis de algunas vacunas, porque ello permite desarrollar inmunidad frente a ese patógeno. El sistema inmunitario debe de ser estimulado en diferentes ocasiones, garantizando así la aparición de inmunidad frente a una determinada enfermedad. La protección de una vacuna también puede desaparecer con el tiempo. Para que esto no ocurra es necesario repetir una dosis de vacuna.

¿Puedo retrasar las vacunas de mi hijo o extenderlas en un periodo más prolongado?

Los expertos no recomendamos extender o retrasar las vacunas. Al hacerlo no obtendrán ningún beneficio. Por el contrario, seguir el calendario, el esquema de vacunación recomendado, protegemos a bebés y niños, otorgándoles inmunidad en una etapa temprana de la vida. Cualquier niño al que no se le administra alguna vacuna, o se le aplica tarde, está en riesgo de contraer enfermedades graves que son prevenibles.

¿Mi hijo puede vacunarse cuando está enfermo?

Es probable; sin embargo, se debe consultar primero a su pediatra. Los niños, por lo general, pueden vacunarse cuando tienen una enfermedad leve como resfriado, fiebre, otitis o diarrea.

¿Cuáles son las vacunas que recomienda deban de administrarse a mi hijo?

En México, las vacunas recomendadas desde la etapa del recién nacido hasta los primeros dos años de vida son las siguientes:

-     Al nacer, en un lapso no mayor a 72 horas, la vacuna contra Hepatitis B

-     Al nacer o hasta los 7 meses, la vacuna contra tuberculosis o BCG.

-     Antes de los 2 años, deberán haber recibido: 4 dosis de vacuna contra Difteria, Tétanos, Tosferina,

-     tres dosis de vacuna antipoliomielítica, tres de la vacuna contra Hemophilus influenza tipo B,

-     cuatro dosis de vacuna contra Hepatitis B,

-     tres dosis de vacuna Rotavirus,

-     cuatro dosis de vacuna Antineumococcica,

-     una dosis de vacuna contra Varicela,

-     una dosis de vacuna triple viral, contra Sarampión, Rubeola y Paperas

-     dos dosis de vacuna de Hepatitis A

-     dos dosis de vacuna contra Meningococo

Existen refuerzos de algunas vacunas ya mencionadas, a los 4 y 6 años, incluso hasta la etapa de la adolescencia. El pediatra será el especialista que acompañe a cualquier persona desde el nacimiento hasta la adolescencia (18 años).

 

Dra. Laura Castañeda

Jefa del Servicio de Pediatría y Consultora certificada de Lactancia materna

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