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PREECLAMPSIA, signos clínicos y factores de riesgo

Publicado el 17-12-2020

 

La Dra. Alejandra Herrera, ginecóloga de Hospiten Estepona continua profundizando en la preeclampsia y nos deja más información importante sobre esta enfermedad. El principal signo que debe ponernos en alerta de una posible preeclampsia es el aumento de la tensión arterial materna, pero ojo, que no todos los casos de tensión arterial alta son preeclampsia. Para hablar de preeclampsia también debe existir afectación de otros órganos como riñón, hígado o incluso del cerebro. En otras ocasiones, junto con la tensión arterial alta sólo vamos a encontramos un feto que va creciendo de forma más lenta de lo normal. Desde los primeros síntomas como la hipertensión, el crecimiento fetal retardado o la presencia de proteínas en orina; se puede evolucionar hasta una insuficiencia renal, fallo  o rotura hepática, desprendimiento prematuro de placenta y edema cerebral con aparición de convulsiones y pérdida de conciencia. Algunos de los síntomas que nos deben mantener en alerta en cualquier gestante con tensión arterial elevada durante el embarazo es que presente una fuerte cefalea occipital que no responde a tratamientos orales, fuerte dolor en epigastrio de inicio súbito así como la presencia de alteraciones auditivas y/o visuales. En estos casos siempre se debe consultar a un servicio de urgencias, ya que en muchos casos pueden ser premonitorios de convulsiones (cuando aparecen convulsiones en una paciente sin antecedente de epilepsia hablamos de eclampsia, forma muy grave de preeclampsia).

¿Existen factores de riesgo?

Hay una serie de factores (algunos modificables y otros no) que pueden influir de forma negativa sobre la aparición y progresión de la preeclampsia, por lo que es interesante conocerlos. Los siguientes factores incrementan el riesgo de padecer una preeclampsia:

  • Elevado IMC
  • El tabaco
  • Raza negra
  • Antecedentes maternos de preeclampsia
  • Hipertensión crónica
  • Alteración en la coagulación sanguínea
  • Enfermedades autoinmunes
  • Enfermedad renal
  • Diabetes
  • Embarazo gemelar

¿Es posible predecirla?

Pues hasta hace unos pocos años sólo podíamos hablar de gestantes de “alto riesgo” de padecerla (hablamos de riesgo de preeclamsia grave, la que ocurre por debajo de la 32-34 semanas). Sin embargo, no hace mucho se han incorporado a la práctica clínica unos parámetros sanguíneos que nos permiten conocer si la inflamación de los vasos sanguíneos es desmesurada o no y por tanto predecir si la paciente va a desarrollar preeclampsia. Trataremos ambos métodos de forma separada:

  • Cálculo de riesgo de preeclampsia en primer trimestre:

Se les debe realizar a todas las mujeres embarazadas junto con el cálculo del riesgo de trisomías de las 12 semanas. Para ello existen unos algoritmos que integran todos los factores de riesgo anteriormente mencionados junto con un factor medible en la ecografía del primer trimestre: el índice de pulsatilidad de las arterias uterinas. Un índice de pulsatilidad elevado nos va a indicar que la transformación necesaria para un adecuado flujo placentario no se ha llevado a cabo correctamente, y por tanto, tiene un mayor riesgo de desarrollar una preeclampsia. En los casos en los que el cálculo del riesgo sale elevado vamos a administrar aspirina a la madre (dosis entre 100 y 150 mg/día) dado que se ha demostrado que ayuda a disminuir la incidencia de preeclampsia precoz ( < 32 semanas) hasta en un 62% de los casos.

  • Marcadores angiogénicos:

Consiste en una analítica de sangre donde vamos a analizar el nivel de marcadores anti y proangiogénicos que posee la gestante. De esa forma vamos a conocer si la inflamación a nivel de los vasos sanguíneos es desmesurada o no, lo cual nos va a ayudar a predecir si la gestante va a desarrollar una preeclampsia en los próximos 7 días. Ciertamente se trata de una herramienta muy útil, de hecho se trata de uno de los principales avances en esta patología en los últimos años ya que no sólo nos permite el adelantarnos al diagnóstico de preeclamspia sino que también nos da información acerca del manejo de la gestante en función de los resultados, ayudando a tomar decisiones clínicas y evitando, en muchos, casos la aparición de complicaciones maternofetales graves.