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Recomendaciones para padres

Publicado el 20-03-2020

Estar en casa no es un capricho, es imprescindible para ayudar a que el crecimiento exponencial del virus se frene y no siga creciendo. Es importante para evitar así la saturación de los recursos sanitarios. 

Ante todo, hay que mantener calma, tener tranquilidad, colaborar y hacer caso de lo que las fuentes sanitarias de referencia nos van transmitiendo. No hacer caso de los bulos y consultar siempre las páginas oficiales.

Una situación que los padres y los hijos asimilan de diferentes formas. Pero los niños aprenden con rapidez y, es ahí, donde los papás tienen una labor importante.

Los más pequeños, en un alto porcentaje son asintomáticos, pero son los mayores vectores de transmisión. Por ello, hay que insistir mucho en las medidas de prevención.

¿Cómo debemos actuar?

*Tener mucho cuidado con aquellos menores que son pacientes de riesgo (oncológicos, inmunodeficientes, con cardiopatías, problemas pulmonares crónicos…).

*Evitar dejar a los más pequeños con personas que tienen un riesgo mayor.

*Incidir mucho en que hay que lavarse las manos con agua y jabón, ya que con ellas tocamos todo y luego podemos tocarnos la cara, la boca o los ojos. O también usar soluciones hidroalcohólicas.

*Enseñarles que se debe toser o estornudar en el codo y no en la mano y, si lo hacemos en la mano, lavarnos inmediatamente con agua y jabón.

*A los niños más grandes es importante darles toda la información sobre qué está pasando, que se sientan responsables y que están colaborando para revertir esta situación.

*Hacer frecuentemente desinfección de los objetos que se tiene alrededor como pueden ser los juguetes.

*En caso de acudir a la consulta del pediatra o urgencias, hacerlo a la hora en la que se está citado para evitar así las aglomeraciones en las salas de espera.

*Si el niño tiene fiebre alta (39) y siempre atendiendo a su estado general, las primeras 24-48 horas es recomendable intentar mantenerlo con antitérmicos y vigilarlos. Si pasado ese tiempo no mejoran, sobre todo, si son menores de dos años, hay que llevarlos al pediatra. Si son mayores, se puede esperar unas 72 horas. Normalmente, cuando la fiebre baja, los niños vuelven a estar más animados, a jugar... Si no es así, hay presencia, por ejemplo, de vómitos que no cesan, cefaleas intensas… que preocupen a los padres hay que acudir al especialista.

*En el caso de los lactantes que tengan fiebre alta: si son menores del año y, sobre todo, si son menores tres meses siempre hay que acudir al médico.

*Vigilar si aparecen lesiones de diferente tipo en la piel (exantemas). Si al presionarlas desaparecen, suelen ser lesiones benignas. Si no desaparecen (petequias o equimosis), siempre hay que acudir al médico.

*En los casos donde el niño tenga dificultad respiratoria, ya sea por bronquiolitis o gripe, muy frecuentes en esta época, los signos de alarma que requieren acudir a un centro sanitario, en este contexto en el que estamos actualmente, son los mismos que había previamente a esta situación. Hay que valorar diversos signos de dificultad respiratoria como el tiraje (uso de la musculatura accesoria a la hora de respirar), la taquipnea (respiración de niño más rápida) o el quejido (esfuerzo que debe hacer el niño para facilitar la salida del aire). Son signos que deben ser consultados con el especialista.

*Si no es urgente es recomendable posponer las revisiones de los niños, para evitar así las aglomeraciones en las salas de espera y posibles contagios. Igualmente ocurre con las vacunas, es recomendable, posponerlas previa consulta con el pediatra.

Hay que recordar que todos los profesionales están para prestar la atención necesaria a las familias y, no olvidar siempre hacer caso de las fuentes oficiales.

 

Dr. Iván Abreu.

Pediatra de Hospiten Rambla.