Hospiten aconseja combinar la vacuna del virus del papiloma humano con revisiones ginecológicas para descartar que derive en cáncer

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Hospiten aconseja combinar la vacuna del virus del papiloma humano con revisiones ginecológicas para descartar que derive en cáncer

Publicado el 02-03-2015

El Grupo Hospitalario recuerda, con motivo de la conmemoración del Día Internacional contra el Cáncer que el VPH es uno de los factores causantes de esta patología, la segunda más común en las mujeres a nivel mundial

El Grupo Hospiten, con motivo de la conmemoración del Día Internacional contra el Cáncer, que se celebra el próximo 2 de febrero, recuerda que el virus del papiloma humano (VPH) es la enfermedad de trasmisión sexual más prevalente y uno de los factores causantes del cáncer de cérvix o de cuello uterino, el segundo cáncer más común en las mujeres a nivel mundial.

Aunque a día de hoy se administra una vacuna que protege contra dos de las cepas de mayor riesgo de este virus, causantes de casi el 80 por ciento de los casos de cáncer que se detectan, desde Hospiten se advierte de que existen otras cepas de alto riesgo del VPH contra las que no se actúa y que, en menor medida, también pueden derivar en cáncer.

Es en este sentido que, la ginecóloga de Hospiten Bellevue, Lucyla Baêta, destaca la necesidad de realizarse citologías vaginales de manera periódica para descartar y prevenir las posibles consecuencias de la infección de este virus, que suelen ser asintomáticas y que, en ocasiones, no se revela hasta trascurridos años desde la infección.

Es importante vacunarse contra el virus del HPV, sin embargo debemos alertar a la población de que la vacuna no exime de los controles del cáncer de cérvix ni de los cuidados para las infecciones de transmisión sexual, advierte la Dra. Baêta.

Se conocen más de 100 tipos de virus del papiloma humano (VPH),  más de 40 infectan el área genital y anal y de ellos unos  15  son capaces de producir cáncer y se conocen como virus de alto riesgo, mientras que el resto pueden producir  lesiones benignas como los condilomas o verrugas que se desarrollan en las zonas genitales, que pueden ser tratadas hasta su desaparición.

Desde Hospiten se recomienda hacer una citología cervical o test de cribado tres años después del inicio de las relaciones sexuales y volver a repetirla al año siguiente. En función de los resultados que se obtengan y de los factores de riesgo que tenga cada paciente, el especialista deberá determinar la periodicidad de las siguientes pruebas, que concluirá a los 65 años si la paciente las realizó de forma adecuada, explica la doctora Baêta.

Aunque el virus del papiloma humano infecta por igual a hombres como a mujeres, en el caso del hombre este virus tiene escasas manifestaciones clínicas, mientras que en la mujer puede llegar a derivar en problemas de salud graves, como la aparición de determinados tipos de cáncer.  Un tema aparte sería el grupo de varones homosexuales que tienen mayor incidencia de cáncer anal por este virus, comenta.

Además, no todos los virus del papiloma humano derivan en un cáncer. “Tiene que ser un virus de alto riesgo que persista durante muchos años (5 a 10 años) provocando lesiones, sin ningún tipo de tratamiento”, añade la doctora.

El tipo de tratamiento que se aplica varía en función del tipo de lesión (verrugas, lesiones precancerosas o cancerosas), o la localización anatómica y la gravedad de las mismas, e incluye  desde la aplicación directa de sustancias hasta el uso de diversas técnicas con las que eliminar el o los tejidos afectados.  Sin embargo, cuanto más joven sea el paciente mayor posibilidad hay de que el organismo elimine de manera natural la infección, reduciéndose el riesgo de que el VPH sufra una progresión.

Además, desde Hospiten se informa  que el virus del HPV está relacionado también con el cáncer de vulva y vagina en la mujer, que suelen ser mucho menos frecuentes,  pero igualmente importantes añade la ginecóloga, y aunque por regla general, una persona infectada por VPH no muestra síntomas, existen algunas señales que deben alertarnos para acudir al especialista como son los sangrados anormales, sobre todo  después de cada relación sexual, aparición de lesiones nodulares o ulcerosas en la vulva, picor vulvar sobre todo en mujeres postmenopausicas y otros menos específicos como dolores pélvicos, molestias urinarias  y flujos vaginales anormales ante los que recomienda control.

La ginecóloga de Hospiten Bellevue aclara que, aunque la existencia de una infección de VPH es necesaria para que se desarrolle un cáncer uterino, por sí sola no es suficiente. “Hace falta que coincidan otros factores en el paciente para que las células afectadas por el VPH se transformen hasta convertirse en células cancerígenas”.

Existen factores de riesgo que aumentan la posibilidad de infección como los hábitos sexuales propios o de la pareja  y factores relacionados de manera directa con la progresión del VPH como a asociación a otras infecciones de transmisión sexual como el herpes tipo 2 o la Chlamidya, o el tabaquismo que aumenta el riesgo de 2 a 4 veces frente a pacientes no fumadoras, incluso en fumadoras pasivas, advierte la especialista.

Sin embargo, Baêta enfatiza que la aparición del cáncer de cuello uterino viene precedida por lesiones precancerosas de larga duración,  que pueden ser identificadas mediante la citología y, por tanto, pueden ser tratadas evitando su evolución a cáncer invasivo.

En este sentido, el Grupo Hospiten pone de manifiesto la importancia de la prevención, a través de revisiones anuales para detectar las diferentes patologías ginecológicas a los que se puede enfrentar la mujer a lo largo de su vida.

 

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