Las varices pélvicas, también conocidas como síndrome de congestión pélvica, son una patología vascular infradiagnosticada que puede estar en el origen de numerosos casos de dolor pélvico crónico en mujeres en edad fértil. En el Hospital Universitario Hospiten Rambla, el Servicio de Endovascular y Radiología Intervencionista pone el foco en la necesidad de mejorar su detección clínica e incorporarla de forma sistemática al diagnóstico diferencial, con el objetivo de reducir unos retrasos diagnósticos que, en muchos casos, se prolongan durante años.

El cuadro se produce por la dilatación y el mal funcionamiento de las venas de la pelvis, lo que provoca un estancamiento anómalo del flujo sanguíneo en la zona. Esta alteración puede asociarse a síntomas como dolor pélvico persistente, sensación de pesadez, empeoramiento tras permanecer de pie durante periodos prolongados y molestias en las relaciones sexuales (dispareunia), entre otros. En determinados casos, las varices en las piernas tienen su origen en una insuficiencia venosa pélvica, por lo que se recomienda su evaluación en pacientes que presenten estos síntomas.

Las varices pélvicas siguen siendo una entidad poco reconocida en la práctica clínica habitual, lo que conlleva que muchas pacientes pasen por múltiples consultas sin diagnóstico. Cuando identificamos correctamente el origen venoso del problema, el abordaje endovascular permite una mejoría clínica muy significativa en la mayoría de los casos”.

Diagnóstico mediante técnicas de imagen

El diagnóstico de esta patología requiere técnicas de imagen específicas, dado que su presentación clínica puede confundirse con otros procesos ginecológicos o digestivos. Entre las pruebas más utilizadas se encuentran la ecografía Doppler, la angio-TAC y la resonancia magnética, que permiten una evaluación precisa del mapa venoso pélvico.

La confirmación definitiva del diagnostico puede realizarse mediante flebografía pélvica, una técnica mínimamente invasiva de alta resolución que permite la visualización en tiempo real del comportamiento de las venas mediante la administración de contraste a través de un catéter.

Embolización venosa: tratamiento mínimamente invasivo

El tratamiento de referencia en estos casos es la embolización venosa, una técnica endovascular mínimamente invasiva que permite la oclusión de las venas afectadas y redirigir el flujo sanguíneo hacia venas sanas, sin necesidad de intervención quirúrgica abierta.

La embolización venosa se realiza guiada por imagen y se caracteriza por su perfil de seguridad y una recuperación rápida. La experiencia en la realización de estas técnicas depende del servicio que lleva a cabo estos procedimientos endovasculares, lo que influye directamente en el éxito del tratamiento. Aproximadamente el 90% de las pacientes experimentan una mejoría significativa de los síntomas, y cerca de la mitad alcanzan la resolución completa del dolor.

El Servicio de Endovascular y Radiología Intervencionista del Hospital Universitario Hospiten Rambla se posiciona como referente en el tratamiento de esta patología en España, con una experiencia de más de 20 años y con la publicación de sus resultados en revistas de prestigio internacional.

El objetivo no se limita al tratamiento de una alteración venosa, sino a la recuperación de la calidad de vida de las pacientes que conviven durante años con esta patología sin un diagnóstico preciso.

Mayor sospecha clínica

Se insiste en la necesidad de aumentar la sospecha clínica ante mujeres con dolor pélvico crónico sin causa evidente, especialmente en aquellas con antecedentes de embarazos, predisposición genética o factores hormonales asociados.

El Hospital Universitario Hospiten Rambla apuesta por la mejora del pronóstico funcional de los pacientes a través de un diagnóstico precoz y un abordaje especializado, que permiten acortar de forma significativa el tiempo hasta el tratamiento.

Dr. Tobias Zander, jefe del Servicio de Endovascular y de Radiología Intervencionista de Hospiten en Canarias.