
El dolor de espalda es uno de los problemas de salud más frecuentes en la población. De hecho, se estima que la mayoría de nosotros lo sufrirá en algún momento de su vida. Pero ¿por qué ocurre y qué avances existen hoy para tratarlo de manera eficaz y segura?
Según explica el Dr. Carlos Santos Jiménez, neurocirujano especializado en técnicas mínimamente invasivas recientemente incorporado a la Unidad de Neurocirugía de Hospiten Estepona, la respuesta tiene un origen evolutivo. Los seres humanos somos los únicos mamíferos que caminamos permanentemente erguidos, lo que supone una ventaja, pero también una carga para la columna vertebral. Con el paso de los años, esta estructura sufre cambios degenerativos como artrosis, desgaste de los discos o compresión de los nervios, que pueden derivar en dolor persistente o incapacitante.
¿Estamos condenados al dolor de espalda?
Aunque es muy común, no significa que debamos resignarnos. La prevención juega un papel fundamental, y el ejercicio físico regular es, según señala el especialista, “la herramienta más efectiva para disminuir el dolor”. Actividades como caminar rápido, nadar, hacer yoga, pilates o ejercicios de bajo impacto durante al menos 20 minutos, varias veces por semana, ayudan a fortalecer la musculatura y reducir molestias.
Sin embargo, no todos los dolores de espalda son iguales. Algunas personas sufren episodios tan intensos que les impiden llevar una vida normal. Cuando esto ocurre, y especialmente si aparece dolor irradiado a piernas o brazos, pérdida de fuerza o alteraciones en la sensibilidad, es esencial consultar con un especialista para valorar opciones terapéuticas avanzadas.
La revolución de la cirugía mínimamente invasiva
La cirugía de columna ha cambiado radicalmente en las últimas dos décadas. Las técnicas tradicionales, más agresivas, han dado paso a procedimientos mínimamente invasivos, que permiten realizar intervenciones a través de incisiones muy pequeñas, utilizando microscopios o cámaras de alta precisión.
Estas técnicas, en las que los neurocirujanos están especialmente formados gracias a su experiencia en microcirugía del sistema nervioso, ofrecen beneficios muy relevantes:
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Menor daño en los tejidos
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Menor dolor postoperatorio
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Alta más rápida (muchos pacientes pueden levantarse y caminar el mismo día o al siguiente)
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Recuperación en pocos días.
Todo ello se traduce en un retorno más ágil a la vida cotidiana y a la actividad física, pieza clave para evitar recaídas.
¿Quién puede beneficiarse de estas técnicas?
En general, cualquier paciente con dolor de espalda que no mejora con tratamientos conservadores podría valorarse para un procedimiento mínimamente invasivo. Cada caso requiere una evaluación personalizada, pero la evidencia es clara: cuando están indicadas, estas intervenciones son seguras, eficaces y muy bien toleradas.
El mensaje final del especialista
El Dr. Santos lo resume con claridad: “Lo más importante para toda la población es mantener una actividad física frecuente. No hace falta un deporte exigente; caminar rápido varias veces por semana puede ser más beneficioso que cualquier medicación o cirugía”. Y añade que, ante dolores intensos, limitantes o acompañados de síntomas neurológicos, es fundamental acudir a un neurocirujano para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.