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Alergias otoñales, causas y prevención

Publicado el 05-12-2019

Aunque habitualmente pensamos que la primavera es la época en la que aparecen más síntomas de alergias coincidiendo con la polinización, la realidad es que el otoño representa también para millones de personas una agudización de la sintomatología alérgica, especialmente en nuestras islas, donde la causa principal de las alergias respiratorias son los ácaros.

¿Por qué aumentan las reacciones alérgicas en otoño?

En términos generales,  el descenso de las temperaturas, el aumento de la humedad ambiental y un mayor tiempo de estancia en los hogares, junto a una menor ventilación en los mismos son algunos de los principales factores de aparición o de empeoramiento de las alergias en otoño.

 La llegada del otoño trae consigo un descenso de temperaturas y por tanto un mayor uso de los sistemas de calefacción en los hogares. Una menor ventilación, junto con el aumento de la humedad ambiental, crean la situación perfecta para la proliferación de los ácaros del polvo doméstico.

 De la misma manera, el incremento de los procesos catarrales debidos a infecciones principalmente por virus en la estación de otoño, activan los efectos de las alergias y hacen que los síntomas sean peores.

Otro factor a tener en cuenta son los hongos, éstos causan problemas a los alérgicos durante todo el año, pero de igual manera que con los ácaros, el aumento de la humedad ambiental puede facilitar su aparición en mayor medida.

La ausencia de síntomas durante el verano y el bienestar que ello supone, unido a un aumento de  tiempo dedicado al ocio, también puede suponer que olvidemos tomar la medicación necesaria y que con la llegada del otoño la vuelta de los síntomas alérgicos sea más intensa.

¿Cuáles son las alergias típicas en otoño?

  • Rinitis alérgica.  La rinitis es una inflamación de la mucosa nasal. Debido a ello se padecen una serie de incómodos síntomas: estornudos frecuentes, congestión, picor nasal, mocos… En la mayoría de las alergias, los síntomas duran más de una hora diaria.

 

  • Conjuntivitis alérgica: La conjuntivitis alérgica es la inflamación de la conjuntiva (la membrana que recubre el blanco de los ojos) debido a una alergia. Los síntomas que se producen son el picor y enrojecimiento ocular, lagrimeo, párpados hinchados y sensación de quemazón o de cuerpo extraño.

  • Asma bronquial alérgica. Es secundaria a alérgenos como ácaros, pólenes, epitelios de animales, hongos o incluso alimentos o medicamentos. Es la clase de asma más frecuente. La sintomatología característica del asma se debe a la limitación al paso del flujo aéreo por una vía respiratoria más estrecha e incluye los siguientes síntomas: disnea o sensación de dificultad para respirar; ruidos respiratorios denominados sibilancias por su similitud con un silbido y presencia de tos seca o con expectoración, con esputo habitualmente claro.

  • Alergias alimentarias. En el caso de los niños, la vuelta al colegio, la alimentación en comedores escolares y el incremento de probabilidad de exposición ante alérgenos alimentarios, hace que el otoño sea una época típica en la que aumenten estas alergias.

  • Alergias a mascotas. De igual manera que en el caso de los ácaros y los hongos, el descenso de las temperaturas hace que permanezcamos más tiempo en casa y que por ello, sea más probable que aumenten los síntomas de alergia a los epitelios de estos animales.

  • Dermatitis atópica. El otoño en sí mismo no tiene por qué empeorar sus síntomas, pero el regreso a la ciudad después del verano, el uso de lana o el frío, entre otros factores, suele provocar que la dermatitis atópica vuelva a manifestarse de forma más aguda.

¿Cómo podemos  prevenir la aparición de alergias en otoño?

Hay una serie de recomendaciones que pueden ser muy útiles para su prevención:

  •  Mantener la vivienda bien ventilada (abriendo las ventanas al menos dos veces al día) y sin ambientes cerrados o húmedos.
  • No hacer un uso excesivo de la calefacción y cambiar los filtros de la calefacción y el aire acondicionado con la frecuencia recomendada por el fabricante para evitar el bombeo de polen o ácaros acumulados.
  • Extremar las medidas de limpieza en el domicilio, aumentando la frecuencia con la que aspiramos, preferiblemente con un aspirador provisto de un filtro HEPA o en su defecto fregando. La limpieza del dormitorio se hará por la mañana y con la ventana abierta. Se usará un paño húmedo para limpiar el polvo de los muebles y los objetos de casa, evitando plumeros y escobas.
  • No utilizar ropa almacenada durante largo tiempo (ya que estará poblada de ácaros), especialmente si se ha conservado con naftalina. Evitar los peluches en las camas de los niños. Las sábanas, mantas y pijamas serán de fibras sintéticas fácilmente lavables. Debe efectuarse una limpieza muy frecuente del colchón y la almohada, aspirándolos o sacudiéndolos diariamente.
  • Limitar las actividades al aire libre los días de calima ambiental y utilizar gafas de sol para proteger los ojos de las partículas que se encuentran suspendidas en el aire.
  • Realizar lavados nasales diarios con un agua de mar o solución salina que servirá como alivio durante los brotes de alergia y también de modo preventivo.
  • Acudir al alergólogo en caso de presentar síntomas para que realice las pruebas diagnósticas pertinentes y recomiende el tratamiento más adecuado.

 

Dr. Francisco Javier Iglesias Souto

Alergólogo Hospiten Sur