Unidad Perdida de Peso_Dra.Cristina Salazar_Dra. Lucía Visiedo

Hospiten Estepona pone en marcha su nueva Unidad de Apoyo a la Pérdida de Peso, un servicio especializado para el abordaje del sobrepeso y la obesidad desde una perspectiva integral y multidisciplinar. La creación de esta unidad responde al aumento de pacientes con patologías asociadas al exceso de peso detectado por Hospiten, que requerían una atención específica, personalizada y coordinada por diferentes especialistas.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la obesidad está reconocida como una enfermedad desde mediados del siglo pasado y se considera una enfermedad crónica desde finales del mismo.

La Dra. en Nutrición y Dietética de Hospiten Estepona, Lucía Visiedo, sostiene: “Lo que nos diferencia de otros enfoques centrados en la pérdida de peso es que estudiamos al paciente de una manera mucho más global. Valoramos su estado de salud metabólico, su composición corporal y su funcionalidad muscular mediante diferentes herramientas, y a partir de ahí establecemos un tratamiento individualizado”.

El objetivo, además de reducir el peso del paciente, es conseguir una pérdida de peso de calidad, reduciendo principalmente la grasa, preservando la masa muscular y mejorando su salud, además de conseguir resultados mantenidos a largo plazo.

A este respecto, la Dra. Cristina Salazar de Medicina Interna de Hospiten explica: “El objetivo es dar al paciente un espacio enfocado en solucionar este problema de salud desde un abordaje personalizado, completo y actualizado, valorando el Índice de Masa Corporal, junto al índice Cintura-Cadera, la composición corporal y la salud del paciente, realizando un estudio morfofuncional completo que abarca desde la medición de la composición corporal con una técnica llamada BIVA y el cálculo de su ángulo de fase hasta una ecografía nutricional y pruebas dinámicas para valoración de la funcionalidad de su músculo. Otro punto clave de la unidad es facilitar al paciente el seguimiento a medio y largo plazo en su tratamiento, aspecto decisivo para el éxito de este”.

La Unidad ofrece una valoración morfofuncional previa al tratamiento para obtener una fotografía mucho más completa del estado nutricional y funcional del paciente. “No solamente medimos peso, talla o perímetro abdominal. Mediante la bioimpedancia estudiamos la composición corporal, la hidratación; con la ecografía nutricional valoramos la grasa visceral, la grasa subcutánea y la masa muscular, y mediante dinamometría medimos la fuerza muscular. Todo esto lo complementamos con parámetros analíticos relacionados con la salud metabólica como son marcadores de insulina, resistencia a la insulina, hormonas tiroideas, parámetros de inflamación o tolerancia a la glucosa, entre otras. Así sabemos no solamente cuánto pesa una persona, sino de qué está compuesto ese peso y cuál es realmente su punto de partida.”, detalla la Dra. Visiedo.

Indicadores a tener en cuenta

La composición corporal, la grasa visceral o la masa muscular son indicadores para tener en cuenta más allá del peso y el Índice de Masa Corporal (IMC). Esto se debe a que cada paciente tiene una composición diferente, aunque el peso pueda ser el mismo.

“Nos preocupa especialmente la grasa visceral porque es la que se acumula alrededor de los órganos y está estrechamente relacionada con el riesgo metabólico y cardiovascular. Y, al mismo tiempo, queremos preservar la masa muscular. Cuando una persona adelgaza, nuestro objetivo no es simplemente que baje el número de la báscula, sino que pierda principalmente grasa y conserve el músculo. Por eso no es solo importante cuantificar cuánto peso perdemos, sino de donde proviene esa pérdida”, señala la Dra. Visiedo.

Una vez realizada la valoración inicial, se efectúa una consulta individual con el paciente para establecer un plan nutricional adaptado y la realización de un seguimiento continuado de manera mensual. Asimismo, la nutrición continúa teniendo una labor fundamental, aunque exista un tratamiento farmacológico. Esto responde a la necesidad de asegurar una alimentación adecuada y a la protección, especialmente de la masa muscular durante la pérdida de peso del paciente. Del mismo modo, desde la Unidad se busca que el paciente aprenda herramientas para el mantenimiento de la salud del paciente una vez terminado el tratamiento.

Una de las ventajas de la Unidad de Apoyo a la Pérdida de Peso es que mediante la valoración morfofuncional, metabólica y nutricional se pueden seleccionar y combinar las herramientas más adecuadas para cada paciente de forma personalizada.

Educación nutricional: la clave del éxito

Los fármacos indicados en determinados pacientes favorecen la pérdida de peso al aumentar la sensación de saciedad y reducir la ingesta de alimentos. No obstante, para que esta pérdida se produzca principalmente a expensas de la grasa y no de la masa muscular, es fundamental complementarlos con una adecuada educación nutricional y un seguimiento personalizado. En este contexto, el equipo sanitario diseña pautas dietéticas adaptadas, monitoriza la composición corporal y acompaña al paciente durante todo el proceso para consolidar hábitos saludables y minimizar el riesgo de recuperar el peso perdido una vez finalizado el tratamiento.

La obesidad requiere seguimiento a largo plazo. Tras perder peso pueden aparecer factores que favorezcan su recuperación; por eso acompañamos al paciente también durante la fase de mantenimiento”, aclara la internista.

Los profesionales destacan que no existen soluciones milagrosas para lograr una pérdida de peso duradera. “Cada paciente tiene una historia y unas circunstancias diferentes, por lo que nuestro objetivo es ofrecer una atención cercana, comprensiva y personalizada, acompañándole en la adopción de hábitos nutricionales y de actividad física que le permitan mejorar su calidad de vida a largo plazo”, concluye la Dra. Cristina Salazar.