Dra. Lucyla Baeta  Ginecología Hospiten Bellevue

La detección precoz de los tipos de alto riesgo del virus es fundamental para prevenir lesiones graves antes de que aparezcan

Hospiten refuerza su compromiso con la prevención del cáncer de cérvix (cuello uterino) mediante el uso del test del Virus del Papiloma Humano (VPH), una herramienta con más sensibilidad que la citología tradicional para la detección precoz de lesiones precancerosas.

El cáncer de cérvix es un tumor maligno que se origina en las células del útero y se mantiene como el tercer cáncer ginecológico en incidencia y mortalidad. Además es uno de los más prevenibles gracias al cribado y a la vacunación.

La Dra. Lucyla Baeta, ginecóloga del Hospital Universitario Hospiten Bellevue, afirma que “la infección por VPH puede generar lesiones precancerosas que evolucionan lentamente durante años. Gracias al cribado, estas lesiones pueden detectarse y tratarse antes de que se desarrolle un cáncer”.

Existen dos principales pruebas de cribado, la citología cervical que detecta cambios en las células del cuello uterino y el test de VPH que detecta el ADN de los tipos de VPH de alto riesgo y es más sensible que la citología.

“La ventaja del test de VPH es que detecta al causante del 99% de los canceres de cuello de útero con mayor sensibilidad e intervalos de realización de la prueba más largos y seguros. Tomando en cuenta que además estos virus están relacionados con cáncer de vagina, vulva, ano y oro faringe (con incremento de la incidencia en España en los últimos años).

Se recomienda iniciar el cribado citológico a partir de los 25 años, los nuevos protocolos recomiendan la búsqueda del virus a partir de los 35 años independientemente del resultado de la citología. Cuando el resultado del test es negativo, puede repetirse cada cinco años. En caso de positivo, se aplican protocolos de triaje y si procede, se derivan a colposcopia u otros estudios diagnósticos”, explica la Dra. Baeta.

Asimismo, el cribado sigue siendo esencial incluso en mujeres vacunadas, ya que la vacuna no protege contra todas las variantes de alto riesgo del virus. No obstante, la vacunación complementa pero no reemplaza al cribado y se recomienda especialmente a mujeres no vacunadas entre 12 y 14 años, así como en aquellas con factores de riesgo inmunológicos independientemente de la edad de la paciente. Y en todas aquellas mujeres en las que se haya realizado una conización de cuello de útero por lesiones premalignas.

“La prevención y la detección precoz continúan siendo las herramientas más eficaces para reducir la incidencia y la mortalidad del cáncer de cérvix, una enfermedad que puede evitarse en la mayoría de los casos si se realiza el cribado de manera adecuada”, apunta la especialista.

Hospiten reafirma su compromiso con la detección precoz y atención de las personas. Asimismo, resalta el cribado, mediante el test de VPH, como un paso más para prevenir de manera precoz las lesiones precancerosas.