Las Palmas, 13 de enero de 2025. El burnout se considera un estado de agotamiento físico, emocional y mental causado por un estrés crónico y prolongado en el tiempo, concretamente en el ámbito laboral. “Se trata de sentir cansancio o fatiga, falta de energía, bajo rendimiento, despersonalización y, por ende, sensación de fracaso y frustración. Esto afecta negativamente en la salud física y mental de la persona provocando, en muchos casos, un efecto pernicioso para la salud”, explica Silvia Morales, psicóloga del área infanto-juvenil y adulto del hospital Hospiten Roca.
El desgaste profesional se genera por afrontar de una manera inadecuada una situación de estrés crónico. Por ello, es importante, en primer lugar, reconocer estas situaciones para evitar caer en el síndrome de desgaste. La principal diferencia entre el burnout y el estrés es que el estrés no es un trastorno por sí solo, mientras que el burnout sí. “Es evidente que todo el mundo ha sufrido alguna vez un poco de estrés, pero una vez que este estrés empieza a transformarse en burnout, entonces acaba siendo algo mucho más problemático”, sostiene Silvia Morales.
Para mantener el bienestar físico y emocional es fundamental adoptar hábitos saludables que incluyan la práctica regular de ejercicio, una alimentación equilibrada y momentos de conexión con el presente a través de la relajación, la meditación o el mindfulness. También es importante dedicar tiempo al ocio, la naturaleza y los hobbies, fortalecer los lazos con familiares y amigos, y evitar la sobrecarga laboral mediante una buena organización y límites claros entre trabajo y descanso. Además, favorecer la desconexión digital contribuye a un mejor descanso y equilibrio, mientras que buscar un propósito vital proporciona motivación, satisfacción y sentido a nuestras acciones, ayudándonos a alcanzar la autorrealización y la felicidad.
El desgaste profesional se manifiesta de diferentes maneras, entre las que destaca la ansiedad -en ocasiones en forma de ataques de pánico- la hiperemotividad, la depresión, la irritabilidad, la pérdida del apetito o la disminución de la libido.
En los cuadros más prolongados, puede aparecer apatía, desgana, abulia o signos de despersonalización. Otros síntomas asociados con el burnout puede ser la sudoración excesiva, la caída del cabello, la tensión mandibular, el dolor en músculos y articulaciones, los cambios en el peso corporal, los problemas digestivos o la dificultad para conciliar el sueño.
Otra de las diferencias es que cuando se trata de estrés, la persona se implica demasiado, pero cuando es burnout hay menos o ninguna implicación. Con estrés las emociones se sufren con mayor intensidad que cuando sucede el desgaste profesional. El estrés provoca hiperactividad, frente al burnout, que provoca un sentimiento de abandono.
“El burnout no puede activarse sin haber experimentado primero cierto grado de estrés, pero, por el contrario, el estrés puede manifestarse perfectamente sin derivar forzosamente en burnout”, aclara la psicóloga.
Abordaje psicológico: síndrome de burnout
Los tratamientos psicológicos más utilizados en el abordaje del síndrome de burnout son: la reestructuración cognitiva, que ayuda a identificar y cambiar creencias desadaptativas que mantienen el malestar, junto con el entrenamiento en técnicas de gestión de la ansiedad y en la detección de creencias limitantes para fomentar el autoconocimiento y una visión más realista de uno mismo. Además, se promueve el establecimiento de rutinas de vida saludables, la práctica de técnicas de relajación para reducir el estrés y la adecuada gestión del tiempo, permitiendo aprovechar mejor los momentos de descanso y ocio, todo ello orientado a fortalecer el equilibrio emocional y el crecimiento personal.
Para ayudar a una persona que está atravesando una situación de burnout, “el simple hecho de ofrecerle la confianza puede contribuir en gran medida a ayudarlos a sentirse menos solos”, sugiere Morales.
Asimismo, es recomendable preguntarles qué podemos hacer para ayudar, mostrando un nivel de sinceridad y cercanía que resonará en la persona y lo apreciará. Validar sus sentimientos también es importante, así como guiarlos hacia profesionales y recursos también les puede proporcionar el apoyo adecuado.
Para apoyar a una persona que sufre de agotamiento o burnout es fundamental mostrar sinceridad y cercanía, preguntándole cómo podemos ayudar y validando sus sentimientos. Escuchar de forma activa y sin juzgar permite que la persona se sienta acompañada y segura. Además, es importante guiarla hacia recursos o profesionales que puedan brindarle apoyo especializado. Asimismo, es importante no dar consejos “automáticamente”, puesto que “hacerlo provoca que la conversación se centre en nosotros, y no es lo que la persona necesita en ese momento”, concluye Morales.