
Los meniscos son estructuras fundamentales de la rodilla. Actúan como pequeñas almohadillas o cojines que absorben impactos, reparten el peso del cuerpo y ayudan a proteger el cartílago, evitando que los huesos soporten una carga excesiva. En definitiva, contribuyen a que la articulación funcione mejor y se conserve durante más tiempo.
Durante años, el tratamiento quirúrgico más habitual de muchas roturas meniscales fue la artroscopia para retirar el fragmento roto, una técnica conocida como meniscectomía parcial. Sin embargo, hoy sabemos que quitar parte del menisco puede aumentar el riesgo de desarrollar artrosis con el paso del tiempo.
Por eso, la traumatología moderna ha cambiado su enfoque: siempre que sea posible, el objetivo debe ser preservar el menisco. Ya en 2016, la Sociedad Europea de Traumatología Deportiva, Cirugía de Rodilla y Artroscopia recomendó priorizar la conservación meniscal, especialmente en roturas degenerativas sin traumatismo previo.
Posteriormente, en 2019, esta misma línea se reforzó en el consenso sobre roturas meniscales traumáticas, destacando la importancia de reparar y suturar el menisco cuando las características de la lesión lo permiten.
En los últimos años hemos reducido de forma significativa las intervenciones destinadas a extirpar parcialmente el menisco, especialmente en roturas degenerativas de pacientes de mediana edad y mayores. En muchos casos, el tratamiento conservador ofrece buenos resultados mediante ejercicio adaptado, fisioterapia y, cuando está indicado, infiltraciones con PRP y/o ácido hialurónico.
Aun así, algunas roturas meniscales sí requieren cirugía: por ejemplo, cuando el tratamiento conservador fracasa, cuando existen fragmentos grandes o inestables, o cuando la lesión limita de forma importante la función de la rodilla. En estos casos, las técnicas actuales de sutura meniscal han mejorado notablemente y permiten reparar lesiones que antes no podían tratarse de esta manera. Aunque la recuperación puede ser más larga y existe cierto riesgo de reintervención, conservar el menisco ayuda a reducir el riesgo futuro de artrosis de rodilla.
Antes la pregunta era cómo quitar el fragmento roto. Hoy, la pregunta correcta es: ¿podemos salvarlo? Nuestro objetivo es mantener la rodilla en las mejores condiciones posibles, pensando no solo en el presente, sino también en el futuro del paciente.
En el Hospital Universitario Hospiten Rambla compartimos esta filosofía de preservación meniscal. Valoramos cada caso de forma individual y, cuando la cirugía está indicada y es viable, aplicamos técnicas avanzadas de sutura meniscal para intentar conservar una estructura clave para la salud y la duración de la rodilla.
Dr. Antonio Hernández Lecuona. Jefe del Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Universitario Hospiten Rambla.