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La importancia de la prevención en las enfermedades cardiovasculares

Publicado el 27-09-2019

Las enfermedades cardiovasculares son principal causa de muerte en los países desarrollados.

Dentro de las mismas, la que genera más fallecimientos es el infarto de miocardio, seguida muy de cerca del ictus.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el 90% de los infartos se pueden prevenir. Esto es porque en el 90% de los casos los IAM se asocian a factores de riesgo, como son el tabaquismo, el colesterol elevado, la hipertensión, la diabetes y la obesidad. Sobre estos se puede actuar e incluso corregir.

Hay que destacar que, en la mayoría de las ocasiones el riesgo cardiovascular de una persona, no se debe a un único factor. En estos casos, el riesgo cardiovascular resultante de estos factores no es una suma de los mismos, sino que el riesgo se multiplica.

Hay seis pilares fundamentales sobre los que podemos actuar:

  1. Evitar el sedentarismo. Se recomienda practicar, como mínimo, 150 minutos semanales de actividad física aeróbica de intensidad moderada o 75 minutos de actividad intensa.

 

  1. Controlar los niveles de colesterol.  El colesterol sobrante se deposita en la pared de la arteria y contribuye a su progresivo estrechamiento. Para controlar estos niveles, además de hacer actividad física, debemos seguir una alimentación rica en verduras, hortalizas, fruta y pescado.

 

  1. Peso. También es clave vigilar nuestro peso, ya que la obesidad es un factor de riesgo importante que además, está relacionado con otros factores de riesgo y enfermedades como la diabetes y la hipertensión arterial. La obesidad abdominal es la que más se asocia con riesgo de IAM. Se recomienda que los hombres deben mantener su cintura por debajo de los 102 cm. de perímetro y las mujeres por debajo de 88 cm.

 

  1. Tensión arterial. Si una persona es hipertensa, resulta fundamental vigilar su presión arterial para que no supere las cifras recomendadas (13/80mmHg).

 

  1. Diabetes mellitus: la hemoglobina glicosilada, debe estar por debajo del 7%.

 

  1. Tabaquismo. El tabaco acelera la ateroesclerosis. De ahí la importancia de mantenernos alejados del tabaco o intentar dejar de fumar si somos fumadores.

 

En personas que ya han sufrido un primer infarto de miocardio, los objetivos de control de estos parámetros son más estrictos y todas estas cifras deben estar más bajas.

La conclusión es que el 80% del riesgo de infarto se puede eliminar solo dejando de fumar, con ejercicio físico regular y una dieta sana rica en frutas y verduras.

También es importante hacerse revisiones periódicas marcadas por el especialista, ya que en caso de que se detecte un factor de riesgo alterado, casi siempre es posible actuar para corregirlo y contrarrestar el riesgo cardiovascular.

 

 

Dra. Marta Padilla Pérez

Cardióloga Hospiten Sur.