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Tratamiento de varices sin cirugía

 

Las varices generalmente se malinterpretan como un problema estético, pero cuando no se tratan, pueden evolucionar a una enfermedad más grave llamada insuficiencia venosa crónica. La insuficiencia venosa crónica de los miembros inferiores y sus complicaciones afecta a un 20% de la población en general (40% de las mujeres y hasta el 17% de los hombres).

La enfermedad vascular aparece cuando las válvulas no funcionan adecuadamente, lo que causa que la sangre fluya en sentido inverso, y se acumule en las venas de la parte inferior de las piernas.

El objetivo principal del tratamiento de la enfermedad vascular es reducir o detener el flujo inverso de la sangre, para de esta manera mejorar la sintomatología y la calidad de vida del paciente. Otros objetivos para considerar son la disminución del riesgo de complicaciones (ulceraciones, flebitis o sangrados), así como tratar el componente estético.

En la actualidad existen diferentes técnicas mínimamente invasivas para el tratamiento de las venas varicosas sin necesidad de cirugía, que elimina las varices y arañas vasculares de manera sencilla, ambulatoria, de forma prácticamente indolora y con una menor agresividad que la cirugía convencional y un menor riesgo.

Varices

 

Técnica de Ablación con pegamento (cianoacrilato)

La técnica de ablación con es un tratamiento no quirúrgico con adhesivo biológico, en todo momento guiada y controlada por ecografía, lo que nos permite ser precisos en el sellado de la vena safena desde su origen. Se trata de una técnica mínimamente invasiva, que precisa solo de anestesia local y que no requiere de reposo, ni medias de compresión, por lo que el paciente puede seguir con su vida cotidiana.

El sistema está diseñado para su uso en adultos con reflujo venoso clínicamente sintomático según lo diagnosticado por ecografía dúplex (DHE), está indicado para el cierre permanente de las venas troncales superficiales de las extremidades inferiores, como la gran vena safena (VG).

 

Técnica de Ablación Química con Espuma Eco-guida con Catéter

La escleroterapia con espuma guiada por ultrasonido con catéter  ha demostrado ser un método seguro y eficaz en el tratamiento de varices, venas safenas, afluentes, perforantes, recurrencias, y malformaciones venosas.

El procedimiento se basa en la inyección de un medicamento en microespuma a través de un catéter específicamente localizado bajo ultrasonido, que desplaza la sangre de las venas, Esto asegura que el agente esclerosante actúe en el punto exacto, además de permitir la visualización progresiva de la espuma por la vena, generando irritación del endotelio venoso y oclusión del vasos tratado, confirmando la efectividad del tratamiento.

Al igual que el sistema con pegamento, se trata de una técnica mínimamente invasiva, ambulatoria, que precisa solo de anestesia local y que no requiere de reposo.

La etapa del post-procedimiento en ambos casos es generalmente muy llevadera, sin necesidad de llevar medias compresivas, y con la reincorporación inmediata a las actividades habituales. Sin embargo, cabe destacar que un cierto número de pacientes puede presentar dolor en la zona de la vena tratada debido a la inflamación que se genera durante los primeros días. En ese caso, se suele controlar sin problema con medicación antiinflamatoria.

Para llevar a cabo estos tratamientos, Hospiten tiene en cuenta la estadificación clínica, etiológica, anatómica y fisiopatológica de la extremidad a tratar, además de la existencia de síntomas atribuibles a la insuficiencia venosa tales como dolor, sensación de pesadez, calambres, parestesias, prurito y/o edema.

Asimismo, se analizarán los síntomas previos a la intervención y se compararán con la situación del paciente a los 3 y 7 días después del procedimiento, así como también se examinará tanto la ausencia como la presencia de venas varicosas visibles en el área tratada.

Tras la intervención, el centro someterá a los pacientes a una revisión periódica a la primera semana del procedimiento, la siguiente a los 21 días y posteriormente se realiza un seguimiento a los 6, 12 y 36 meses, en las que se usará tecnología ultrasonido dúplex para examinar el flujo sanguíneo en las principales arterias y venas en las piernas.

Desde Hospiten se aclara que este tratamiento no está recomendado para personas que tengan determinadas patologías previas, como es el caso de los pacientes con antecedentes de trombosis venosa, insuficiencia cardiaca, renal o hepática, neoplasias malignas activas, trombofilias o hipersensibilidad a anestésicos locales, entre otros casos. Asimismo, tampoco se puede aplicar durante el embarazo o periodo de lactancia.

 

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