niños haciendo ejercicio

El deporte es salud, pero conocer el corazón de los más pequeños es el primer paso para practicarlo con seguridad

La práctica de ejercicio físico es uno de los mejores hábitos para cuidar la salud desde edades tempranas. Favorece el desarrollo físico, contribuye al bienestar emocional y ayuda a adquirir hábitos saludables que pueden mantenerse durante toda la vida. Sin embargo, cuando hablamos de niños y niñas que practican deporte de alta intensidad o de competición, existe otro aspecto fundamental: conocer previamente su salud cardiovascular.

Con motivo del Día Mundial del Corazón, que se celebra cada 29 de septiembre, los especialistas en cardiología pediátrica de Hospiten recuerdan la importancia de la prevención y de realizar controles cardiovasculares en aquellos menores que practican deporte de competición.

“Precisamente pensando en la salud, es conveniente realizar un chequeo previo a aquellas personas que van a desarrollar actividades deportivas de alta intensidad y de competición”, señala el Dr. Carlos Rubio-Iglesias, especialista en cardiología pediátrica del Hospital Universitario Hospiten Rambla.

En este sentido, el especialista explica que el screening cardiovascular está indicado en niños y niñas mayores de seis años que practiquen deporte de competición en cualquier disciplina, adquiriendo especial relevancia a medida que aumenta la edad y, con ella, la intensidad del ejercicio.

Prevenir también es cuidar el corazón

En la infancia y la adolescencia, muchas enfermedades cardiovasculares pueden no presentar síntomas evidentes. Por ello, una valoración médica permite conocer el estado del corazón, identificar posibles factores de riesgo y detectar determinadas alteraciones que podrían pasar inadvertidas.

El objetivo del chequeo no es limitar la práctica deportiva, sino todo lo contrario: favorecer que los niños puedan practicar deporte de una forma segura y adecuada a sus condiciones de salud.

“El deporte es una actividad muy beneficiosa para la salud y, afortunadamente, la mayoría de las personas no presentan ningún problema cardiovascular que nos impida o limite la práctica deportiva. Pero es de vital importancia conocerlo previamente”, explica el Dr. Javier Fernández Sarabia, especialista en cardiología pediátrica de los Hospitales Universitarios Hospiten Bellevue y Hospiten Sur.

¿En qué consiste un screening cardiovascular pediátrico?

El screening cardiovascular pediátrico es un conjunto de pruebas no invasivas, indoloras y de carácter ambulatorio, que pueden realizarse en poco tiempo y están adaptadas a los más pequeños.

Entre las principales pruebas que pueden formar parte de esta valoración se encuentran:

    • Historia clínica: se revisan los antecedentes personales y familiares relacionados con enfermedades cardiovasculares y se identifican posibles síntomas de alerta.
    • Exploración física: incluye la valoración del peso y la talla, la medición de la tensión arterial y una exploración cardiovascular.
    • Electrocardiograma basal: permite estudiar la actividad eléctrica del corazón y detectar determinadas alteraciones.
    • Ecocardiograma color Doppler: mediante una prueba de imagen no invasiva, permite observar la estructura y el funcionamiento del corazón y aumentar la capacidad diagnóstica, facilitando la identificación de alteraciones que, de otro modo, podrían pasar inadvertidas.

Se trata, por tanto, de una valoración sencilla que puede aportar información relevante antes de que el menor se someta a niveles elevados de exigencia física.

Una revisión periódica, especialmente durante las etapas de crecimiento

Un resultado normal en el momento de realizar el chequeo no significa que la valoración cardiovascular deje de ser necesaria. Algunas enfermedades pueden manifestarse o evolucionar con el tiempo, especialmente durante las etapas de crecimiento.

Por este motivo, una vez realizado el chequeo y siempre que el resultado sea normal, se recomienda repetir la valoración cada dos años, según explica el Dr. Fernández Sarabia. Además, el especialista señala que debe realizarse una nueva valoración antes de ese periodo si aparecen síntomas de nueva aparición.

La prevención, por tanto, debe entenderse como un proceso continuado y adaptado a cada etapa del desarrollo.

Detectar a tiempo permite actuar

En la mayoría de los casos, el resultado del screening será normal y el niño podrá continuar con su actividad deportiva con tranquilidad. Pero cuando se identifica alguna alteración cardiovascular, disponer de un diagnóstico precoz permite profundizar en su estudio y establecer las medidas más adecuadas.

En estos casos, la Unidad de Cardiología Pediátrica de Hospiten dispone de profesionales especializados y medios diagnósticos para realizar una valoración más completa, establecer el diagnóstico y orientar el tratamiento o seguimiento que precise cada paciente.

El mejor hábito para cuidar el corazón empieza desde pequeños

El Día Mundial del Corazón es una oportunidad para recordar que la salud cardiovascular se construye desde la infancia. Promover una alimentación equilibrada, mantener una vida activa y fomentar la práctica habitual de ejercicio son pilares fundamentales para cuidar el corazón.

Y cuando el deporte forma parte de la vida de un niño o adolescente a un nivel competitivo, la prevención también pasa por conocer su salud cardiovascular.

Porque practicar deporte es salud. Y cuidar el corazón de los más pequeños también significa prevenir, revisar y detectar a tiempo.

Dres. Javier Fernández Sarabia y Carlos Rubio Iglesias.